Industrializamos insectos para convertirlos en ingredientes alimentarios seguros, nutritivos y escalables.
Comenzamos con el chapulín de milpa (Sphenarium purpurascens).
El chapulín contiene proteína, fibra, minerales y ácidos grasos, aunque su composición final depende de la alimentación y del procesamiento. Estudios realizados específicamente en Sphenarium purpurascens han reportado concentraciones elevadas de proteína en base seca.
Si las condiciones de producción pueden modificar la composición del insecto, controlar esas condiciones nos permite desarrollar un ingrediente con características consistentes. Elige una dieta para comparar su efecto en S. purpurascens.
*BICHOTECH busca estudiar y controlar esta relación para generar ingredientes estables. (Datos referenciales MDPI, 2022)
Porque el desafío no es descubrir que los chapulines se pueden comer. Eso ya forma parte de la gastronomía mexicana.
El objetivo central es su escalamiento: convertir una materia prima variable en un ingrediente industrial estandarizado, seguro, trazable y disponible en volumen para la industria.
Misión: Industrializar insectos para desarrollar ingredientes alimentarios seguros, nutritivos, trazables y eficientes, comenzando con el chapulín de milpa, y facilitar su incorporación a la industria alimentaria como una alternativa viable de proteína con potencial para generar beneficios ambientales y sociales.
Visión: Ser una empresa mexicana referente en la industrialización de insectos para alimentación, desarrollando soluciones escalables que conviertan especies de alto potencial nutricional en ingredientes seguros, estandarizados y accesibles para la industria.
“No solamente queremos producir insectos. Estamos desarrollando un sistema de producción capaz de generar un ingrediente con características nutricionales consistentes.”
— Equipo BICHOTECH
Perfil Nutricional y Escalamiento Tecnológico
La integración de esta fuente de alta densidad nutrimental con procesos de transformación avanzada abre nuevas oportunidades de formulación. La investigación científica actual respalda su uso y funcionalidad en diversas matrices alimentarias.
Industrializar también significa volver accesible un superalimento que hoy es artesanal y de nicho: si el precio y el volumen dependen de manos y de temporada, solo llega a quien puede pagarlo o a quien vive donde se produce. Estandarizar el proceso es lo que permite bajar ese costo y ayudar a abrir un mercado que en México apenas empieza a existir — el de los alimentos con insecto como ingrediente cotidiano, no como curiosidad.
Es una categoría nueva, y alguien tiene que sentar un precedente de cómo se hace bien: de dónde viene cada lote, bajo qué condiciones se produjo y qué tan seguro es consumirlo. Queremos que ese punto de partida en trazabilidad e inocuidad lo marquemos nosotros.
Tomamos decisiones basadas en evidencia y comunicamos con honestidad lo que sabemos y lo que todavía debemos validar.
Desarrollamos nuestros productos mediante investigación, análisis y medición.
La inocuidad y calidad del alimento están por encima de la velocidad de crecimiento.
Buscamos reducir el uso de recursos y medir nuestro impacto ambiental.
El bienestar en la crianza y el trato transparente en cada etapa del proceso son parte de cómo decidimos producir, no un plus de marketing.
Diseñamos nuestros procesos para cumplir con la normativa sanitaria aplicable en México desde el inicio, no como trámite posterior al desarrollo del producto.
No creemos que vayamos a resolver el hambre en el mundo, y sería deshonesto decir que ese es el objetivo. Pero si logramos que un ingrediente de alto valor nutricional cueste menos y llegue a más lugares, eso ya es un impacto real, aunque sea a la escala que podamos sostener.
Uno de los principales problemas que identificamos en la cadena tradicional es la dificultad para conocer con precisión el origen y las condiciones bajo las cuales fue obtenido y procesado un producto. BICHOTECH busca construir una cadena diferente.
Conocer de dónde proviene cada lote.
Establecer procedimientos reproducibles y control de condiciones.
Evaluar las características necesarias para conocer y controlar el producto.
Mantener información que permita rastrear cada producción y documentar características en ficha técnica.
1.7 – 2 kg de alimento por cada 1 kg de biomasa, frente a los 8 – 10 kg que requiere el ganado bovino.
Producir 1 kg de proteína de insecto utiliza menos del 1% del agua requerida para 1 kg de proteína bovina.
Perfil completo: contiene los 9 aminoácidos esenciales, incluyendo leucina, isoleucina, valina y lisina.
Superior al 85% in vitro — comparable a la proteína de soya o de huevo.
"Contiene insectos. Las personas alérgicas a los crustáceos, moluscos o ácaros del polvo pueden presentar reacciones alérgicas cruzadas."
Nuestro modelo principal es B2B, y no lo limitamos a la gran industria: trabajamos con empresas alimentarias, foodservice, y también con escuelas y programas de nutrición que buscan una fuente de proteína de alto valor a un costo más accesible. Trece referencias organizadas en tres líneas de producto.
Los insumos base para que otros fabricantes reformulen sus propios productos.
Insecto 100% desgrasado y purificado. La materia prima de mayor densidad proteica de todo el portafolio, pensada para reformulación industrial.
Fibra/quitina: ~5 g · Hierro: 8‑12 mg · Calcio: 120‑160 mg.
Fabricantes de suplementos, aislados proteicos y fórmulas de alto rendimiento deportivo.
Inclusión de 15% chapulín sobre 85% maíz nixtamalizado o trigo. Duplica la proteína de una harina tradicional sin alterar su funcionalidad.
Fibra: 7‑9 g. Una harina convencional aporta apenas 8‑10 g de proteína.
Molineras, panificadoras e industria de harinas preparadas.
Lípidos extraídos al 100%, ricos en ácidos grasos insaturados. Un ingrediente funcional más allá del snack.
Poliinsaturadas y monoinsaturadas: ~65‑70% (ácido linoleico y oleico) · Saturadas: ~30%.
Industria cosmética, nutracéutica y formulaciones grasas funcionales.
El chapulín entero, tal como lo reconoce la gastronomía mexicana, en tres perfiles de sabor.
Formato base sin condimentar, con vida de anaquel prolongada. El punto de partida para cualquier saborización posterior.
Fibra (quitina): 10‑12 g · Sodio: 80‑120 mg.
Ingrediente base para saborizar, foodservice y desarrollo de nuevos productos.
Tueste tradicional con sal y ajo ligero. El formato más reconocible de la gastronomía mexicana, listo para retail y restaurante.
Sodio: 650‑850 mg.
Restaurantes, botanas gourmet y punto de venta retail.
Tostados con mezcla de chiles secos, sal y ácido cítrico. Perfil picante pensado para el mercado de snacks intensos.
Sodio: 1,100‑1,400 mg.
Mercado de snacks picantes, tiendas de conveniencia y exportación.
Formulaciones terminadas que incorporan chapulín como ingrediente funcional en categorías ya existentes.
Fórmula sabor chocolate/vainilla con 60% proteína de chapulín, cacao y avena. Ideal para suplementos y smoothies.
Fibra: 6‑8 g · Azúcares: < 3 g.
Suplementos nutricionales, batidos post‑entrenamiento y productos de alto valor proteico.
Harina de trigo y avena con 12% proteína de chapulín y polvos de hornear. Un desayuno preparado con casi el triple de proteína.
Fibra: 4‑6 g. Un hot cake comercial ronda apenas 7‑8 g de proteína.
Desayunos preparados, foodservice y retail.
Masa de maíz nixtamalizado + 8% harina de chapulín. Duplica la proteína respecto a la tortilla tradicional.
Fibra: 6‑8 g · Calcio: 180 mg.
Industria de tortillas, alimentos preparados y consumo cotidiano.
Dátiles y miel con avena, cacahuate y 15% proteína de chapulín. Energía sostenida para deportistas.
Azúcares naturales: 28‑32 g · Fibra: 7‑9 g.
Repostería rápida, snack pre‑entrenamiento y consumo on‑the‑go.
Harina de trigo, grasa vegetal y azúcar con 10% de chapulín. Un formato dulce cotidiano con aporte proteico real.
Azúcares: 20‑24 g.
Panificadoras, snacks dulces y canal escolar/retail.
Chocolate al 60% cacao con 15% de chapulín tostado troceado. Casi el triple de proteína que un chocolate convencional.
Hierro: aporte alto. Un chocolate convencional aporta apenas ~5 g de proteína.
Chocolatería premium, regalos corporativos y productos gourmet.
Azúcar, jarabe de glucosa y grenetina con 6‑8% de aislado proteico de chapulín. Confitería tradicional con un giro funcional.
Azúcares: 60‑65 g. Un bombón estándar aporta menos de 1 g de proteína.
Confitería, dulcería tradicional reforzada y canal infantil/regalo.
El frass —excrementos, restos de alimento y mudas de exoesqueleto del criadero— no es apto para consumo humano, pero es uno de los subproductos de mayor valor para la industria agrícola y de jardinería. Se comercializa a granel o empaquetado.
La quitina residual estimula las defensas naturales de las plantas, activa bacterias benéficas (quitinolíticas) y actúa como nematicida y fungicida biológico natural.
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Nuestro objetivo es convertirnos en un proveedor integral de ingredientes, alimentos funcionales y subproductos derivados de insectos. Contáctanos para evaluar juntos las posibilidades de tu proyecto.